miércoles, 11 de septiembre de 2013

Werewolf (1990) Cuando la Serie B llegó a Nintendo

¡Sole, que te meto con el mechero!

Para mi primer post en Retrolandia Poligonal, he querido rebuscar un poco en los recuerdos de mi infancia y traer un juego, que puede que no sea uno de esos nombres que uno asocia a la epoca dorada de las consolas, pero me consta que ha conseguido un estatus de cierto culto. Con vosotros un pseudo clásico de la maravillosa, y ya extinta, Data East...¡Werewolf!


Corría el olímpico 1992 cuando, por mi cumpleaños, me dirigí a la tienda de electrodomésticos que hacía las funciones de "dealer" para los jóvenes que buscábamos entretenimiento lúdico videojueguil. Yo ya era aficionado al género terrorífico que tantos cagues nocturnos me proporcionaba, y vi una portada que me transmitía las mismas sensaciones que las carátulas de los VHS que miraba con fascinación una y otra vez en el videoclub. ¿Podía existir algo más molón que una caja, con un hombre lobo destrozando la portada (¡y el cartucho!) del juego, armado con unos amenazantes cuchillos en lugar de las habituales zarpas? Por supuesto que no, por lo tanto, y a pesar de no haber visto ni una sola reseña del juego en ninguna revista del medio, me lo llevé a casa.



¿Bola de pelo? ¡A quien llamas bola de pelo, cabeza de buey!

Cuando introduje el cartucho (con el ansia viva de costumbre) por primera vez en la consola, me encontré un argumento algo atípico para los cánones a los que la compañía nos tenía acostumbrados. En un futuro cercano, el Doctor Fayran ha sido poseído por un demonio cuyo único afán es destruir el planeta. Para lograr su objetivo, ha creado un ejército de mutantes tecno-orgánicos que han ido secuestrando, poco a poco, a la mayoría de la población existente. Nosotros nos ponemos en la piel (y los pelos) de Ken, un tipo capaz de transformarse en hombre lobo gracias al poder que le ha otorgado Kinju, un espíritu que nos echará una mano a lo largo de nuestra aventura.

 
                                 Diego El Cigala fue pionero en el Motion Capture


Nos encontramos ante el clásico Beat´Em Up plataformero de la época, compuesto por cinco fases con sus respectivos jefes finales. Nuestra misión consiste en ir pegando tobas a todo lo que se nos presenta por delante, esquivar acantilados haciendo el saltimbanqui y llegar sanos y salvos al enfrentamiento final. Como hombre eres una piltrafilla (si, asúmelo) pero la conversión a Licántropo furioso te otorga ciertas ventajas, tienes más fuerza, unas cuchillas fantásticas y varios tipos de salto, entre ellos uno hacia atrás, que parte la pana. El apartado técnico del juego está bastante apañado, los gráficos son sencillos pero funcionales, con unas cinemáticas deudoras de Ninja Gaiden muy espectaculares y una banda sonora machacona pero magnífica, con unos arreglillos metaleros bien majetes. Hasta aquí, todo bien, pero...


                                               ¡Que te jodan Rob Liefeld!


En Data East no debían conocer el significado de "control intuitivo" porque ¡madre del amor hermoso! Engancharse a los múltiples salientes es el equivalente a quitarte los gayumbos con el pantalón puesto, puedes intentarlo muchas veces, pero nunca vas a hacerlo con soltura. El salto también es una tarea arriesgada, es difícil calcular bien la caída y fácil que al realizar un salto hacia atrás nuestro lobuno amigo se pegue la toña padre.
A éstos agradables hándicaps hay que añadirle que tienes un tiempo limitado para terminar las fases, que los enemigos salen sin parar en los momentos más inoportunos, mientras el juego te lanza bombas sin ton ni son, así, a las bravas. Para rematar la faena hay un icono trampa, en forma de W azul, que te devuelve a la odiada forma humana... Por resumir un poco, sólo falta que el programador salga de la pantalla, te arañe y luego te orine para que te escueza.

 

                                    Ven colega, mira como me doy la hostia del payaso

A pesar de todas éstas cosas yo le tengo un cariño enorme al juego, de pequeño me fascinaba pegar botes por ahí convertido en un sanguinario hombre lobo, aunque la partida me duraba la risa de un loco, como es normal. Con los años (gracias MAME) he conseguido terminarlo, y desde luego el final está a la altura, es tan hortera y retrógrado que no puedes evitar partirte el culo (para los interesados, pondré una foto al final del artículo)
En Data East sabían que el personaje molaba mucho y lo recuperaron al año siguiente para el fantástico Mutant Fighter, no me extraña, ¿quien no ha querido ser Hombre Lobo alguna vez?



                                                     ¡Ole mis cojones!



 
                                                 

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