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jueves, 8 de mayo de 2014
El viento se levanta, el sueño más querido de Hayao Miyazaki
Es una pena que la animación tradicional este siendo destruida a un ritmo vertiginoso por el empuje de las 3D en el sector. Si bien es verdad que aparecen obras de una calidad y unas historias más interesantes que las controladas por las grandes productoras, ya tenemos los amantes de este tipo de cine un sabor amargo, pues ya es costumbre que sean catalogadas de "rarezas" al ser estrenadas en salas comerciales. Japón se ha mantenido firme con una industria de animación que ahora mismo se encuentra a la cabeza, sobre todo despues de que la Disney decidiera cerrar su división de animación tradicional (un error repudiar lo que hizo de esta empresa lo que es hoy). Entre los más destacados nipones sin lugar a dudas destacaría a dos, por un lado Hayao Miyazaki, cuya trayectoría es intachable y su esfuerzo y creatividad nos han regalado más de un clásico y por otro debo mencionar a Satoshi Kun, tristemente fallecido por enfermedad a una edad muy joven y que estaba destinado en ser el sucesor de Miyazaki para la industria.
La película que nos ocupa es, junto con "Porco Rosso", la más personal e intimista de las realizadas por el director. Si se busca la fantasía y la épica de otras de sus films aquí estan en un segundo plano (con los encuentros entre el protagonista y el diseñador de aviones italiano en los sueños del primero)
muy justificado, por cierto, para el desarrollo de la historia.
Podríamos decir que los dos pilares fundamentales de la cinta son la
busqueda incansable de los sueños (un maravilloso y rendido homenaje a
todo lo relaccionado con la aviación, por la cual Miyazki muestra
autentica fascinación) y por otro la vida, que hay que vivir con ganas e
ilusión. La técnica detallada pero viva de paisajes, personajes y el
gusto por el detalle hacen que disfrutemos de un espectaculo
irrepetible.
No
es una historia para cualquier tipo de público (aunque en realidad sí
que lo es), pero es el broche de oro perfecto para marcar el ádios de un
genio, ya que en ella se plasman los deseos y la visión de la vida más
intímos de Hayao. Quizás no tenga el cariño del público de otras de sus
obras como "Mi vecino Totoro" o "El castillo ambulante", pero es
innegable que es la más bella despedida que se podría gestar.
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