"La bella fantasma..."En 1987 aparecía por festivales fantásticos de todo el mundo esta gran producción (de presupuesto modesto, comparada con las grandes de Hollywood) causando una grata y cálida acogida. No es para menos, ya que nos encontramos ante una buena historia con sólido guión, de final nada precipitado (algo, por desgracia, bastante habitual en este tipo de historias),bien interpretada con un casting acertado y con un aspecto visual y técnico bastante cuidado y esmerado (hasta se atreve con un eficaz stop motion).
"Donde pongo el ojo..."La historia nos cuenta el periplo de un novato recaudador de impuestos que se adentra en una zona de China dejada bastante de la mano de dios, al llegar a la aldea de la que tiene que recoger los tributos se ve rechazado por los lugareños (pues sí, a los chinos tampoco les agrada Hacienda) y obligado a pasar noche en un destartalado templo que al parecer esta habitado por fantasmas y otras criaturas malignas.
Allí conocerá a un espadachín un tanto huraño y a una bella fantasma de blancos ropajes de la que se enamorará perdidamente, iniciando así las aventuras del pobre protagonista.
"La linterna ahuyenta los malos espirítus...¿O no?"Cadáveres putrefactos, extraños monstruos de lengua afilada, combates al más puro estilo Wuxia, pero muy bien resueltos y rodados...todo ello irá a más hasta la escena final (viaje al infierno para salvar a la bella fantasma) donde se despliega un potente cocktail de efectos especiales tradicionales (transparencias, saltos imposibles, sutras explosivos.
"Los hechizos más locos se dan en esta aventura"
El éxito propició la aparición de dos entragas más de la que ya hablaremos más adelante.Si queréis pasar una divertida noche recomiendo sesión doble con "Encuentros en el más allá".
"La gran batalla final"
Como último dato, anotar que esta peli se llevó en el festival de Sitges de 1987 el premio a los mejores efectos especiales, lo que sirve de prueba de que estamos ante un producto de una calidad superior a las producciones que nos llegaban por aquella época de aquellas tierras y que inundaban los videoclubs patrios.






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