martes, 6 de mayo de 2014

Juegos que pasaron de largo: Puppeteer (PS3), o la vuelta al plataformeo más clásico


Inauguramos sección nueva en Retrolandia Poligonal dedicada a aquellos juegos que ya fuera por una campaña de publicitaria discreta o por no encajar con los gustos del público en el momento de su aparición han quedado relegados a un incomprensible letargo en el cual no son apreciados como se debería.
Y que mejor título para empezar este rescate que con la entrañable obra de Sony Japan Studio aparecida en 2013.
Un precioso y entretenido cuento protagonizado por marionetas en el cual tienen cabida el terror, la épica y la aventura mientras acompañamos a Kutaro (nuestro niño-marioneta protagonista) en su intento de derrotar al temible rey Oso Luna y rescatamos a la princesa Sol de sus garras.


Técnicamente el juego hace gala de unos ingeniosos modelos, que imitan mediante unas texturas acertadas el tallado de la madera haciendo muy reales a los personajes con los que nos enfrentaremos a lo largo de la aventura, todo enmarcado en un escenario en el que se irán sucediendo los eventos como si asistíeramos a la función de un titiritero. Durante todo este maravilloso cuento un narrador en perfecto castellano nos relatará lo que ocurre, un acertado doblaje al castellano nos adentra aún más en este mágico mundo.


En términos de jugabilidad el juego toma claramente elementos de esos clásicos en 2D de la época de los 16 bits y la referencia a  "Dynamite Headdy" para Megadrive es más que evidente. Quizás la única pega sea el desaprovechamiento de las cabezas que Kutaro se irá encontrando , ya que solo podremos utilizarlas en determinadas zonas de los variados escenarios. Al contrario que en el título de Sega (donde las cabezas si nos otorgaban habilidades diferentes) aquí son más bien testimoniales pero a cambio tendremos items como el escudo (que nos otorga la capacidad de defendernos y hacer rebotar los proyectiles que nos manden) y las tijeras, nuestra original espada que nos permitirá entre otras cortar telas y zurzidos y, por ejemplo, escalar a zonas más elevadas.


Los diseños son un punto y aparte, el general Tigre (uno de los primeros final bosses del juego) te asombrará por su detalle y realismo, te parecerá estar viendo un juguete de madera de verdad y es solo uno de los muchos enemigos a los que tendrás que hacer frente.El gato lunar nos acompañará levitando en todo momento, facilitándonos la recolección de chispas lunares (con 100 ganamos una vida), aunque se ve bastante claro que fue diseñado para Move y el juego cooperativo entre dos jugadores.

Entre los lugares que visitaremos están el castillo, los pantanos, el desierto o un evocador bosque con hojas de tela.
Y de remate y pensando en los más pequeños podremos desbloquear pequeños videocuentos narrados que complementan la historia.
Es un clásico a descubrir, a pesar de salir prácticamente ayer, pero al que no se supo apreciar en su momento.





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